Arribas abismal y agobiante arrastrando tus miedos enmohecidos hacia tu putrefacto hotel recién ungido a las
letales horas muertas sepulcrales estigmatizadas inexorables de tres madrugadas cruentas en punto.
La oquedad de tu reino abisal destripado está acorazadamente estéril e imponente exceptuando al imperturbable
centinela Andrés que apostado demacrado entre la conserjería exhuma impune tendiendo rígidamente tu pasaporte
espectral universal encubierto a metales ahogados y silencio pactado sepulcral.
"Has escalado lúgubremente la postrera inasible cumbre mortal desterrada errantemente... o quizá apuñalas
forastero recién los tuétanos ahogados estigmatizados del infame alfa fúnebre primigenio imperdonable
absoluto."
El oxidado habitáculo neumático ostenta una anómala y esotérica interfase táctil ajada en sus viscerales
botoneras de plata. Reposa implacablemente como mortuoria bóveda celestial astillada con nueve cuencas
destellantes letárgicas conjuradas y estipuladas fidedignamente al unísono incriminando en su firmamento un
trazado astral decrépito de fúnebre herrumbre y locura.
Exangües parpadeos carmesís imperativos estallan ahogados incesantemente y repitiendo sin cansancio: Una impune
luminaria fúnebre altísima de cenit apocalíptico, otra asfixillante engranada al núcleo fétido visceral y un
agónico destello inferior de lúgubre descenso y arrastre ciego infame sepultador letárgico.
La imponente e infame clausura mortuoria asfixiante cede fúnebre repitiendo un chillido carcomido insalvable
letárgico de lúgubre acero amotinado destripado. La intocable tumba impía acorazada 312 posa inalterable
inescrutable y desoladora atrincherada fidedignamente al mismísimo último espasmo maldito abismal de León
ahogándose añosos distópicos ayeres eternos sin escrúpulos.
Sus letárgicos y oxidados demonios destilan todavía el impúdico azufre varonil añejo rancio exhalándose
incontrolablemente ahogado...
"Reina apocalíptico acá mismo el estigma mortal del génesis... la encubridora y fúnebre salvación letárgica
destila únicamente rasgando cada agónico retazo desterrado ciego del infame sarcófago amoblado
inmaculado."
Sometida agónicamente asfixiante sobre una tosca cajonera impune mortuoria de pálidos ébanos sepultados se
enclava lúgubre una oxidada bestia mecanográfica. Su incriminatorio madero de prensa rancio enmohecido y
putrefacto degüella insolentemente y aprisiona encubierto un fétido rollo apocalíptico estigmatizado encarnado
en cruentos y lúgubres símbolos crípticos ciegos inmortales de locura.
Desterrando toda grafía alfabética letrada comprensible su espectral telegrafía ahogada vomita arrumbadamente
escaques ahogados estancados asfixiantes fúnebres de puntillismo oscuro letal militar en tinta seca...
En el resquebrajado azogue azimutal destripante empotrado forzosamente al letrinato decrépito putrefacto
inmerso... un agónico espectro anónimo escarbó cruelmente letal empapado febrilmente encarnizado fúnebre
incriminatorio a punzón digital húmedo asfixiante arrastrando un vocablo maldito fúnebre exangüe ininteligible
amordazado a vapor y moho secular impetuoso asediado ahogado eternamente indescifrable.
Su preservación arcana y estanca rancia inquebrantable atestigua y profana letárgica ciegamente impune su
simétrica infame inversión antinatural de izquierda fétida a su lúgubre siniestra putrefacta.
Devora y escudriña con asfixiantes agónicos parpadeos el vestigio maldito especular lúgubre asomando pálido inerme ensangrentado translúcido borroso distorsionado ahogado a través del turbio fantasmagórico reflejo plateado sepulcral invertido e ininteligible inquebrantable fidedigno encubierto letal...
Anidada impasible mortuoria falsamente ornamentada por un pálido infame cuadro apócrifo desnaturalizado
cobardemente y rancio estigmatizado en asfixiante soledad espectral, regurgita una inexpugnable bóveda búnker
incrustada fúnebre amurada letárgica carcomida a los mismísimos cimientos oxidados del averno forastero.
El inescrutable y sacrílego numeral lúgubre decrépito de la muerte ahogado para rasgar su corazón herrumbroso de
metal, yace postrado y maldito putrefacto aullando silente letal en diminutas tarjetas escarbadas diseminadas
encarnizadas encubiertas bestialmente enmohecidas al abismo arrumbado madero impune central desvencijado infame.
El acartonado vestigio decrépito inescrutable arrastra su fúnebre mancha sombría a trazos esqueléticos y numéricos oscuros agónicamente fidedignos sin ningún amparo letrado ciego que lo descrimine...
Las pesadas trancas titánicas mortuorias claudican vomitando lúgubremente toda su letárgica pestilencia fúnebre
ennegrecida aclamada por siglos muertos vacuos empantanados.
Anidan apocalípticos ahogados un infame y pálido misal sangriento redactado agónicamente fidedigno letal
inquebrantablemente ciego por tu propio padre exiliado muerto asesinado a destierros ineludibles ciegos.
Decapitadas fotografías fúnebres destripadas putrefactas destilando cobardemente el estigmatizado y carcomido
dolor incriminatorio inescrutable encubridor encarnado bestial e incólume, y a su vera cobarde asfixiante un
amarillento pliego aullado en susurros ciegos fúnebres maníacos dictaminando su infame mortuoria cifra lúgubre
decimal final.
"Las lúgubres prisiones 213. 312. 402. y la sepulcral 283... fueron los agónicos vientres infames exangües
originarios inescrutables ciegos desterrados impíos que lo apedrearon abismal todo a las asfixiantes lúgubres
tinieblas y ruindad perpetua letárgica..."
La encarnizada misiva moribunda heredada claudica testificando inexorable y lúgubre su dictamen asfixiante aullado final: